SUICIDAS Y ASESINOS

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lunes, 27 de junio de 2011

EL TABLERO DE LA MUERTE

Por la noche un grupo de hombres habían minado el camino en forma de un tablero de ajedrez. Estaban tan consumidos, que se quedaron dormidos.

Al amanecer, el más rezagado sonreía, irónicamente, tras oír una y otra vez, las secas explosiones  y  los restos esparcirse y caer, luego, desde los cielos.
Imaginaba, que era el sonido seráfico o el perfume nauseabundo que emanaba aquel tablero de ajedrez..."

domingo, 26 de junio de 2011

viernes, 24 de junio de 2011

MY HOME IS IN THE DELTA

A cualquier hora del día se le podía ver errando por la playa solitaria del Delta, evocando en silencio las noches y las mañanas sobre el tejado de eslabonadas cabañas abandonadas al borde del rio. Alimentaba entonces su mal con signos imponderables: un vuelo de golondrinas, el rosa del atardecer, o esos caprichosos rayos que el sol abandonaba, a veces, si es que los pinos y cipreses, centenarios, lo permitian. El mundo exterior, mas allá de aquello que siempre puede salvarnos de todo, no quería verlo, cerraba los ojos sobre él obcecado en acariciar su quimera y en perseguir con todas sus fuerzas la imagen de una  casa solitaria, una tímida luz suspendída en el centro de su espacio interior,  repleto de polillas, dos o tres colinas de libros polvorientos, abandonados, sobre una mesa,  el fuego favorito de la chimenea y el rostro de alguna mujer imaginaria, coloidal, sin piernas, sin brazos, sin rostro y, si es que tenia alguno en antaño, ya el tiempo había borrado de su memoria. Todo este universo vital que componían el clima para él irremplazable ya no existia.


 

jueves, 23 de junio de 2011

LOS OJOS EN UNA CASCARA DE NUEZ

Recuerdo,  a dos niños que tenían el cuerpo de una cáscara de nuez. Al marchar detrás de ellos, oí que uno hablaba de la inteligencia de los perros, mientras el otro describía las cualidades de su casa de campo y las hermosas vistas que le rodeaban.

A simple vista, parecían dos gigantescos faros obscurecidos, abiertos en la oscuridad, en donde brillaban con lóbrega tristeza, al balanceo de sus hombros ... al igual que aquellos monstruos antiguos, deformes, cuyos temidos dominios estaban cubiertos de osamentas.

lunes, 20 de junio de 2011

EL MAESTRO EFIALTES

Sentado junto a la pared escuchando, simplemente, siempre estaba haciendo algo. Hoy cosía un sombrero negro con largas puntadas,  mañana limpiaría un espejo roto que  rescató del fango.
Había días, incluso, de tormentas que no se le oía pronunciar ni una palabra. Pero, sin embargo, se escuchaba continuamente decir:
¡El maestro Efialtes ha hablado de esto y lo otro…¡

jueves, 9 de junio de 2011

LA PRISION DE HILBERT

El carcelero Hilbert imaginó en la ciudad, una prisión con infinitas celdas todas numeradas: 1, 2, 3, 4... Pero una noche que estaba la prisión completamente repleta llegó un gendarme pidiendo una celda para un nuevo presidiario. El Alcaíde, que en sus ratos libres se dedicaba a leer sendos tratados de matemática, no vio problema alguno. Cortésmente, dispuso que cada preso antiguo se moviese a la celda siguiente; de modo que el residente de la celda número 1 pasase a la celda número 2, el de la 2 a la 3, y así sucesivamente, de manera que todos en el establecimiento quedaran alojados y contentos y sin duda, la primera celda libre para el asesino recién llegado.
Al día siguiente la situación fue aún más complicada y el establecimiento que era de por si ya demasiado pequeño, para la población de presos, se torno mas agitado. Esta vez, llegó un sin número de buses de la intendencia, llevando en su interior, infinitos estudiantes, necesitados de un buen escarmiento bajo la sombra y los barrotes. El Alcaíde, que no se arredraba ante nada, esta vez, sonriendo, no hizo nada más que un sencillo reacomodo en la prisión; el ocupante de la primera celda, pasaría a la número 2, el de la 2 a la 4, el de la 3 a la 6 y así sucesivamente, de tal manera que todas las celdas impares quedarían disponibles para los nuevos huéspedes.
Sin embargo, una idea quedo rondándole por la cabeza a Hilbert. Y se preguntó:
¿Y si llegasen infinitos autobuses con infinitos presos cada uno?.

lunes, 6 de junio de 2011

EL BALNEARIO DE BANDERWEILER



La llegada de una Ostra a la estación, coincidió con la del cuerpo de un general muerto en la guerra. La banda de música dispuesta para el recibimiento del general siguió a la gran Ostra hasta que pudo aclararse el equivoco.
 Mas tarde, quedaron solo  los pocos acompañantes  y los restos mortales del crustáceo…”